Steven Spurrier y la mítica cata de Paris 1976

  • Publicación de la entrada:24/03/2021
  • Tiempo de lectura:26 minutos de lectura

Steven Spurrier y la mítica cata de París de 1976

 

 

Este blog comentará en forma anecdótica esta mítica cata, organizada por el legendario Steven Spurrier, recientemente fallecido de cáncer el 9 de Marzo de 2021.

Consta de varias secciones que planeamos subir al blog semanalmente:

1.- Conozcamos a Steven Spurrier
2.- Conozcamos a las viñas y a los enólogos de las dos viñas ganadoras
3.- Conozcamos a los jueces
4.- Conozcamos los vinos catados a ciegas
5.- Conozcamos las reglas y protocolo de la cata de 1976
6.- Conozcamos los resultados de la cata
7.- Conozcamos los resultados de los mismos vinos catados nuevamente en 2006
8.- Conclusiones y reflexiones de la cata de Paris de 1976

 

1.- Conozcamos a Steven Spurrier

 

 

 

1976 es el año del Bicentenario de la independencia de Estados Unidos.
París la ciudad luz y capital de Francia con sus legendarios viñedos y vinos.
Steven Spurrier un aristócrata ingles apasionado de vinos cuyo padre quería que fuera banquero.
Su pasión por los vinos lo lleva a vivir en París en los 70 con su mujer Bella Lawson. Con Bella tuvo dos hijos y permanecieron en un feliz matrimonio hasta la muerte de Bella.
Al principio arrienda una barcaza en el Sena: très romantique. Después se muda a un departamento cerca de la plaza de la Bastilla: très révolutionnaire.

Recorrió todos los viñedos de Francia, establece contactos al más alto nivel del mundo gastronómico y de vinos de Francia.
Joven, apuesto, culto, entretenido se conquista en pocos años a los franceses.
De terno de tres piezas a la medida de Bond Street y su acento high class British rayando en lo Etoniano (Eton la escuela más exclusiva de Inglaterra), se le abren todas las puertas de Paris y de Francia.
Lo invitan a participar en numerosos eventos de catas en todo Francia. Representa el fino e irónico humor británico que da un tremendo placer en conocerlo. Muy empático.
Usando su herencia establece la Cave de Madelaine, orientada a vender vinos franceses de alta gama a los anglosajones que trabajan en Paris en cuerpo diplomático, grandes empresas y en universidades.

Al poco tiempo funda L´Académie du Vin (ahora da cursos WSET), la primera escuela formal privada de vinos en Francia: ¡Oh là là!
Se hace famoso en los círculos gastronómicos y del vino en Francia. A tal punto que cuando lo visitó su padre, la francesa que le arrienda el auto en el aeropuerto le dijo: “Monsieur Spurrier me puede dar su autógrafo pues es un tremendo orgullo conocer personalmente a una persona tan destacada en el mundo de los vinos franceses”. El padre se dio cuenta que Steven era una autoridad en el mundo de sus pasiones, que era feliz y trascendería en el mundo de los vinos, cosa quizás mucho más difícil en el mundo de la banca. Presumo que procedió a aumentarle su herencia en vida brindando con un vino en la Cave de Madelaine con Steven.

La visita oficial de la reina Isabel II al presidente Pompidou en Paris en 1972 refleja la fineza y sentido del humor de Steven. El amigo de Steven Sir Guy Salisbury- Jones le sugirió con VoBo de su Alteza Real que Steven importara 5 cajas de su vino Chardonnay inglés para la cena de gala en la embajada británica, para así sorprender a los invitados franceses. Steven procedió con semanas de anticipación a realizar el pedido y envío de los vinos. Para su sorpresa los días pasan y los vinos están retenidos en la aduana del aeropuerto. Ya muy nervioso dos días antes del evento Steven va al aeropuerto para hablar con el jefe de aduanas y le pregunta porque los vinos están retenidos. El jefe le responde que los vinos no están en el listado de glosas de productos que Inglaterra elabora. Steven en su francés con leve acento británico le preguntas al jefe de aduanas: “¿Le gusta su trabajo?” A lo cual el jefe responde afirmativamente: “Sí, y mucho”. Steven – “¿Existe su trabajo?” “Si”, le responde el jefe. Bueno, Steven le dice entonces. “Le tengo malas noticias porque, así como existe su trabajo, las cajas de vinos ingleses que están a nuestra vista también existen y son para la cena oficial que le frece nuestra reina Isabel II a su presidente Pompidou. Si no libera esas cajas ahora su trabajo y el mío, que también me gusta, no existirán dentro de un par de horas.”
El jefe uso todos los timbres de la aduana y Steven estaba en la Embajada Británica dentro de dos horas.

 

Mi experiencia de conocer a Steven Spurrier

Conocí a Steve en Londres mientras estudiaba para Diploma o nivel 4 WSET.
Steven cuándo vino la última vez a Chile visitó el campo de la familia de mi señora Santa Rosa de Lavaderos, a las orillas del rio Maule al poniente de la ruta 5 sur. Las uvas de laderas de Santa Rosa de Lavaderos son muy muy buenas, especialmente la Cabernet Sauvignon. En Londres se acordaba muy bien de su visita al campo. Le dije que mi hijo Paul estaba haciendo Cabernet Sauvignon elaborado con las uvas de Santa Rosa de Lavaderos y que apreciaría mucho su opinión. En ese tiempo, Steven además de dirigir muchas catas de vinos todas las semanas en Londres tenia una columna mensual en la prestigiosa revista Decanter llamada Steven Spurriers Fine Wine World donde comentaba los cinco o seis vinos que mas le llamaron la atención durante el mes en el mundo. Steven Spurrier fue elegido Decanter Man of the Year en 2017. Honor que pocos años después a orgullo de todos los chilenos se otorgó a Eduardo Chadwick de la Viña Errázuriz.

Le fui a dejar a su casa un par de botellas de vino hecho con uvas Cabernet Sauvignon de Santa Rosa de Lavaderos. Quedó en contestarme dentro de los próximos días. Pasó el tiempo y llamé a Steven para preguntarle qué le pareció. “Peter, he estado muy ocupado dirigiendo catas y redactando artículos. Probé el vino y lo encontré muy bueno. A tal punto, que guardé algunas botellas para el fin de semana para compartir con invitados amantes del vino. Todos los encontraron buenísimo. Congratulations!”
Aprovecharé esta ocasión para traducir algunas líneas de su columna de despedida en el Decanter de mayo del 2020:
“Decanter a través de los años ha sido como una familia para mí. Siempre me preguntan lo que en mi vida me ha dado el mayor placer y orgullo. Siempre respondo: quizás lo que más me enorgullece es haber creado L´ Académie du Vin en 1973, la primera escuela privada de vinos en Francia, desde luego la cata de Paris de 1976 y mi rol en las catas anuales de Decanter…

Esto solo será un Au Revoir o Hasta la vista. No será un goodbye o un adiós… Lo único diferente será que a futuro tendré qué comprar mis entradas a los eventos y no seré el invitado de honor”
Un sentido de humor fino y elegante hasta el final de un gran apasionado de los vinos que sabe que como los vinos es mejor decir Au Revoir a su debido tiempo.
¡Au Revoir Steven Spurrier!

Con esto termino la primera parte del blog sobre Steven Spurrier.

 

 

 

2.- Conozcamos las viñas y a los enólogos de las dos viñas ganadoras

Los vinos realmente contribuyen a una vejez plena. Basta ver las fotos:

 

Mike Grgich                                                                                                                                             Warren Wirniaski                                                                         

Las viñas ganadoras de la Cata de Paris 1976 fue en Cabernet Sauvignon Stag s Leap Cellar 1973 y en Chardonnay Chateau Montelena 1973, ambas de Napa Valley.

Sus enólogos Warren Wirniaski y Milienko (Mike) Grigch, respectivamente.

Ambos tienen sus botellas ganadoras en el Smithsonian National Museum of American History en Washington D.C.

Como se ve en el mapa Stags Leap´s Cellar está a la entrada de Napa sobre el costado este del Silverado Trail mientras que Chateau Montelena al extremo norte del valle, muy cerca del bello pueblo de St. Helena.

 

 

Calle principal en el pueblo de St Helena (foto cortesía de Visit California)

 

 

Una historia del sueño americano convertido en realidad. Yo viví en los 70 cerca de Napa y estuve en catas con Mike Grigch en su viña. Son personas de un talento y energía vital asombrosas

Mike nace en Desne, Croacia en 1928. Estudia enología en Zagreb y según dice sofocado por el régimen comunista emigra en 1955 llegando en 1958 a California con 100 dólares en la suela de sus zapatos ayudado por parientes que tenía en América quienes le consiguieron una visa. Con un tesón y una sed de aprender aprovecha las oportunidades que le da el destino y está siempre en el lugar adecuado, en el momento adecuado y con la persona adecuada. Aprende inglés, estudia de noche todos los cursos de viticultura y vinos. Trabaja en los viñedos, en las bodegas y las líneas de embotellación y se empapa de conocimientos. Va a cursos de la Universidad de California en Davis (UC Davis o Davis). Trabaja con Beaulieu con André Tchelistcheff, una eminencia enológica de su época y después con Robert Mondavi. Mejor imposible. Ello le permite asociarse para comprar Chateau Montelena en 1970 con otros inversionistas aportando US$30 dolares por un 10% de la viña y asumiendo el rol de enólogo jefe. Mike vendió su parte en 1978 en US45.000 para cumplir el sueño de su vida: tener su propia viña Grigch Hills.  Escribió su autobiografía en un libro fascinante “A Glass Full of Miracles”

Warren nace en Chicago el mismo año 1928 que Mike de una familia de origen polaca. Winiarski en polaco significa hijo de “wine maker”. Un hombre muy culto y multifacético. Al ingresar a la universidad se empapa de los grandes pensadores clásicos y va un año a Italia para estudiar Maquiavelo.  Rand MacNally en su edición clásica de Historia de la Filosofía Política le pide a Warren que escriba el capítulo sobre Maquiavelo. Un hombre tremendamente generoso que después de vender su viña al grupo Antinori en 2007 en US$185.000.000 dona decenas de millones a sus universidades mater para becas para estudiantes sin recursos. Solo a la Universidad de Davis en California dona más de tres millones de dólares para su biblioteca

Los caminos de Mike y Warren se cruzan varias veces en los viñedos y bodegas de California, pero nunca tienen la oportunidad de trabajar juntos. Ambos trabajaron como asistentes de enólogos en Souverain Cellars de Lee Stewart quien les imprimió un fuerte sello del detalle, la higiene, el protocolo estricto de todas las labores del viñedo y de la bodega. De ahí ambos pasaron a trabajar en diferentes épocas con Robert Mondavi a fines de los 60. Warren del 66 al 68 y Mike del 68 al 70. Robert Mondavi tenía la costumbre de reunirse todos los lunes con su equipo enológico para catar los mejores vinos de Burdeos y compararlos con los suyos y los de Napa. Analizaban como los vinos estaban hechos y que oportunidades de mejora les ofrecía para cada día mejorar más y más sus vinos. Que aspectos les llamaba la atención de la estructura de los vinos (acidez, taninos, cuerpo, intensidad) y la complejidad de los aromas, especialmente como se potenciaban los aromas y sabores primarios con los secundarios y los terciarios. Todo un mágico entorno de creatividad y explosión de nuevas idas. Comienzan a comprender el termino terroir que no es traducible a otros idiomas. La importancia del lugar, del clima, del suelo, de las personas y las uvas como un todo que tienen un tremendo potencial de sinergia en forma conjunta.

Robert Mondavi con André Tchelischeff, la Universidad de Davis y los enólogos emprendedores cambiaron el mundo del vino de California.

Robert Mondavi hizo su primer viaje a Europa en 1962, y de ahí en adelante fue una locura como Napa innovo incorporando lo del viejo mundo, pero, más importante desarrollando una sed insaciable para lograr uvas y vinos de excelencia mundial.

De fermentar en redwoods o secuoya (en Chile usábamos el raulí) pasaron a fermentar en acero inoxidable con controles estrictos de temperaturas. Los estanques de acero inoxidable con control de temperatura de fermentación solo habían sido introducidos por Haut Brion en 1961 en Burdeos. Innovaron con la Universidad de Davis en desarrollo de nuevas cepas de levaduras que hicieron posible fermentar los Chardonnay a temperaturas más bajas y retener así aromas complejos. Dominaron totalmente el proceso de fermentación malo láctica, descrita por Peynaud los años cincuenta en Francia. Se desarrollaron sistemas para minimizar el contacto de los mostos y vinos con el oxígeno. Lograron importantes avances en estabilización de los vinos y tecnología de micro filtración

Las grandes viñas se vieron complementadas con emprendedores apasionados que sabían de viñedos y de vinificación, pero que sabían que tenían que aprender mucho mas

En menos de dos décadas Napa paso de vinos de garrafa a vinos iconos. Las viñas francesas que participaron en la cata de Paris 1976 parece que solo conocían los tetra de California

Quizás lo que sello el futuro de Napa fue la frase de Mondavi: “Gana Napa ganamos todos”. Y así se reunían periódicamente en sus bodegas y cafeterías de St. Helena a compartir sus vinos y sus avances.

Es lo que está pasando hoy en Chile donde pequeños emprendedores están sacando vinos cada vez más soberbios y logrando un reconocimiento mundial en varias cepas, además del Cabernet Sauvignon.

Ya en los 70 nace el Boeing 707. Estados Unidos prospera y hay un turismo masivo a Europa. Muchos de estos turistas adquieren los gustos de los franceses, italianos, españoles y para qué no decir de los ingleses (en menor escala) por el placer de los vinos y la buena comida. Recuerden que los americanos venían acostumbrados de comer hamburguesas, hot dogs (completos) y papitas fritas con un vaso de gaseosa con mucho, mucho hielo.  Nace la cultura por el buen vino y otras opciones a comida chatarra con los libros de cocina de Julia Child y surgen muchas cartas o revistas mensuales de vinos, como las de Robert Finnigan quien sirvió de guía a Steven Spurrier en la selección de vinos de California.

 

 

A continuación, procederé a describir en detalle la elaboración y crianza de ambos vinos ganadores tomando información de diversas fuentes disponibles, y de mi experiencia personal cuando viví muy cerca de Napa Valley varios años durante los 70.

Stag´s Leap Cellar Cabernet Sauvignon 1973 y Warren Wirniaski

                                                      Etiqueta de vino Cabernet Sauvignon ganador de cata de Paris en 1976, firmada por Warren Wirniaski

 

En 1970 Warren, apoyado por su madre y otros inversionistas compra un terreno de 18 hectáreas sobre el Silverado Trail, después de una larga búsqueda de un terreno que en su opinión pueda ser un excelente terroir para la uva Cabernet Sauvignon, la uva Merlot y otras usadas en las mezclas bordolesas. Ya había probado un Cabernet Sauvignon elaborado artesanalmente por un vecino del lote que había comprado y había quedado alucinado. Era el mejor Cabernet Sauvignon que había probado en su vida. A diferencia de la moda de Napa que creía en mono varietales Warren creía que las mezclas al estilo bordelés daban vinos más complejos. Por ello plantó Cabernet Sauvignon y Merlot comprados en viveros locales, sobre una porta injerto St. George resistente a la filoxera y a la sequía. Tenía muy grabado en su mente las excelentes sesiones de catas de los mejores vinos de burdeos todas las semanas cuando trabajo como enólogo con Robert Mondavi, y de la complejidad que daba al Cabernet Sauvignon su mezcla con otras cepas tintas

Warren tenía una pasión y un convencimiento pleno que las mezclas bordelesas podrían lograr un mejor vino con base Cabernet Sauvignon. Ello a pesar que Robert Finigan (el Parker de los 70) en su carta mensual sobre vinos catados (al cual yo estaba suscrito) en octubre 1973 sostenía: “La mayoría de los enólogos llaman a un vino 100% varietal la máxima expresión de su arte”.

Los suelos de Stag’s Leap reflejan la unión de suelos aluviales del valle con volcánicos de las laderas de Napa, con excelente estructura y textura que permitían un muy suelo para las parras. Su primera labor fue sacar todos los frutales, especialmente ciruelos y plantar las parras durante el otoño de 1970. Plantó las hileras en dirección este-oeste, ya que tenía miedo que si plantaba de norte a sur las uvas expuestas al oeste recibirían mucho calor en la tarde

¡O sea el Stag’s Leap Cellar 1973 que ganó la cata de Paris en 1976, nació de uvas vendimiadas de viñedos con tan solo tres años de edad!

1973 fue un año perfecto para el Valle de Napa. Un verano y otoños largos y secos con temperaturas moderadas y sin calores excesivos lo que permitió la lenta maduración de las uvas. Warren se asesoró con André Tchelistcheff (con quien estableció una férrea amistad de sus años en la viña Beaulieu, celebrando sus familias muchas navidades juntos). Warren comparaba su relación con André como Aristóteles con Platón. A medida que se fue acercando la vendimia Warren recorría el viñedo con André catando las uvas. André mordía la pulpa, pero mascaba lentamente las pieles hasta que llego el punto que dijo “diamantes” y se procedió a la vendimia con la ayuda de mexicanos inmigrantes que son un tremendo aporte a la elaboración de vinos en California. Me recuerdo que con mi pinta de gringo me paseaba por algunos viñedos cercanos donde vivía y les conversaba “¿Oye como llamarse Usted? ¿Please tell que doing?” El mexicano llamaba otro que hablaba poquito inglés “Joaquín ayúdame con este gringo que no le entiendo” Al rato les hablaba en español. “¡Híjole!, este gringo sí que sabe platicar bien” Nos reíamos y en la tarde compartíamos unas copas de vinos.

Una vez despalilladas y molidas las uvas se iban a estanques de acero inoxidable de 10.000 litros diseñados por Warren y copiados de los de Chateau Latour, que había visto en fotos de una revista y que según Warren tenían la justa relación entre altura y diámetro que permitía un remontaje óptimo para una extracción de color, taninos y sabores. Vendimió cerca de 32 toneladas de uvas ocupando sus seis estanques a un 70% para permitir espacio para el proceso de fermentación

Procedió a cultivar las levaduras comerciales que usó con mucho éxito cuando trabajó en Beaulieu y las inoculó a los estanques llenos para proceder a fermentar por cerca de seis días controlando rigurosamente las temperaturas. Terminada la fermentación trasvasijó el vino gota dejando toda la materia solida atrás. Nos cuenta Warren que hizo todo solo ayudado por un amigo vecino que por razones religiosas no podía beber alcohol. ¡Que buen amigo!

Al mismo tiempo cuidando al máximo la higiene del lugar lavando continuamente. Algo que aprendió muy bien, al igual que Mike, con Lee Stewart en Souverain

Su fermentación malo láctica es para la historia. Como las temperaturas eran bajas, ni cercanas a los 12°C adecuadas en rangos mínimos, las bacterias lácticas no podían iniciar el proceso de conversión del ácido málico al láctico. Por lo tanto, para iniciar la FML compró frazadas eléctricas en St. Helena y las puso en torno de los estanques. Después de unos 45 días confirmó que la malo láctica terminó y procedió a clarificar el vino dos veces con gelatina. Cabernet Sauvignon en barricas nuevas de 225 litros, de roble del bosque de Nevers de Francia, y el Merlot en fudres nuevos de 500 litros, de la misma madera. Habían pasado cerca de seis meses de la fecha de la vendimia

Esperaron hasta la primavera de 1975 cuando Warren y André estimaron que la madera ya había cumplido su labor. Acordaron que un 10 % de Merlot era un gran aporte de fineza y elegancia a la estructura del Cabernet. Con la ayuda de toda su familia durante varios días llenaron 21,600 botellas que lanzaron después de unos pocos meses al mercado a US$ 6 la botella.

¡Qué oportunidad perdida de no haber comprado varias cajas en ese tiempo pues hoy día superarían varios miles de dólares cada botella!

 

 

 

Chateau Montelena Chardonnay 1973 y Mike Grigch

 

 

Mike ingreso con un 10% de participación a la propiedad de Chateau Montelena en 1970 aportando como ya vimos US$30. Fue además el viticultor y enólogo jefe.

A diferencia de Stag’s Leap cuya uva provenía de sus propios viñedos, Chateau Montelena compra sus uvas Chardonnay a terceros. Era una bodega mucho más grande que Stag´s Leap, pero tenían solo 40 hectáreas de viñas propias.

Grigch tenía muy claro quiénes eran los mejores productores de uva Chardonnay del Norte de California, que incluye a Napa y Sonoma. Ya los conocía bien y tenían contratos de largo plazo con Chateau Montelena. Como todos saben la relación del productor de uvas con el vinificador no son siempre buenas, porque tienen objetivos contra puestos. El productor quiere maximizar el rinde y minimizar sus costos, mientras que el vinificador quiere la mejor calidad. En ese tiempo la tonelada de buena uva Chardonnay tenía un precio de US$720 por tonelada, lo que da aproximadamente unos 530 pesos chilenos por kilo. Considerando que estamos hablando de los años 70 eran buenos precios.

Las mejores uvas Chardonnay que Grigch usó para su vino ganador venían sobre un 85% de Sonoma, un valle al este de Napa más cercano al Océano Pacifico.

Mike muy consciente de que la uva nace todo, planificó en detalle una carta Gantt con cada productor, con las diversas faenas desde la vendimia en el otoño reciente a la próxima vendimia.

Les hizo un seguimiento durante toda la temporada, especialmente cuando se acercó la fecha de vendimia. Dio las pautas de podas, de manejo de follaje, de riego y estableció una excelente relación personal con cada productor que rindió excelentes frutos. Regó tan solo una vez en todo el año. Algo muy inusual.

Mike tenía realmente una obsesión por la excelencia y el más mínimo detalle en todos los procesos conducentes a un vino soberbio.

 

 

La cosecha

Ya cercano a la vendimia cuando las uvas pasaban a los 21° Brix, Mike iba dos o tres veces por semana a los viñedos. Cuando pasaba los 23° Brix Mike por experiencia apretaba las uvas en sus manos y le daban un sonido crujiente, similar al que emiten los granos de azúcar cuando uno los frota entre sí. Pero nada podía reemplazar su paladar para tomar la decisión final del día de la vendimia. Hoy vemos en Chile que los enólogos mas destacados usan ha misma práctica de guiarse por el pH y Brix, pero la decisión final de la fecha final de la vendimia se las dice su paladar. La bodega tenía tecnología de vinificación de última generación, como una despalilladora que no dañaba la uva en la molienda y una prensa neumática que suavemente prensaba las uvas sin extracción de taninos agresivos de las pieles ni las uvas. Todo en atmósfera inerte para evitar el riesgo de oxidación. Por razones comerciales hacía un prensado más fuerte de las uvas destinado a vinos blancos masivos.

Después de la prensa el jugo era enviado a estanques de acero inoxidable con chaquetas de frío, para controlar en forma precisa las temperaturas. Mike mantiene temperaturas del orden de los 10°C por cuatro días para prevenir el inicio de la fermentación. Esto permite decantar los sólidos, trasvasijando los mostos limpios a otros estanques donde se realizará la fermentación.

La temporada del 73 fue tan buena qué Mike no necesito corregir la acidez. Procedió a cultivar la cepa de levaduras French White para inocular los estanques. Después de la fermentación alcohólica procedió a trasvasijar dejando atrás las lías. Luego evitó la fermentación malo láctica para mantener la acidez refrescante en el vino.

A continuación, procedió a clarificar con bentonita para remover las proteínas. Después redujo las temperaturas por cuatro semanas para remover los cristales de ácido tartárico y a filtrarlo para prepararlo para la guarda en barrica.

El vino estaba listo para su guarda en barricas de roble del bosque de Limousine de 225 litros, de segundo uso que ya había usado para sus Chardonnay de 1972. Por lo tanto, Mike sabía que una barrica de roble nuevo tapa la fruta. Esto es poco común para un Chardonnay californiano, que hasta el día de hoy tienden a ser vinos con fermentación malo láctica (que les da un toque a mantequilla y mayor volumen en boca), y mucha madera de primer uso.

El famoso crítico inglés Harry Waugh visitó la viña en mayo de 1974, y le dijo a Mike al catar el vino aun en la barrica “No he probado un Chardonnay tan excelente, aun en Francia”. Parece que los gabachos no leyeron su crítica. En diciembre Mike decidió que la madera ya cumplió su labor y procedió después de una filtración en filtros Millpore a embotellar 27.600 botellas. El vino tenía 13,2 % de alcohol por volumen.

Se inició una guarda en el frío subterráneo de la bodega. Grigch sostiene que todo el proceso anduvo perfecto hasta su venta al mercado por un precio cercano de US$6,00. (¡el mismo precio que las primeras botellas de Stag’s Leap salieron al mercado!)

Enfatiza que tuvo mucho cuidado de prevenir el contacto con el aire pues estaba al tanto de la existencia de enzimas que dan un tinte cobrizo al vino en contacto con el oxígeno. Sin embargo, Bo Barret (uno de los accionistas principales) sostiene que por un periodo de tiempo en la guarda las botellas tomaron un color cobrizo. Bo entro en pánico y puso a la venta todo el lote ofreciendo a US$2 la botella a un amigo de Lodi. Sin embargo, Bo dice que unos días después vio que el vino había tomado un color normal y le envió un telegrama a su amigo que a menos que le depositaba el dinero en 24 horas la oferta se retiraba. Por suerte para la historia parece que el amigo no leyó el telegrama o no tenia el dinero y el resto es historia.

Bottle Shock es una película del año 2008 que toma el nombre del evento de la Cata de Paris y según Bo se aleja bastante de la realidad. Spurrier en esa época tenía apenas poco más de 30 años, pero aparece como una persona de cerca de 60. La cata en la película se realiza en unas ruinas derruidas con bastante público, cuando en realidad se realizó en el exclusivo hotel 5 estrellas Intercontinental en el centro de Paris, el 24 de mayo de 1976 con la sola asistencia de los jueces, de los sommeliers que sirvieron los vinos y de Steven, Patricia y George Taber (periodista de la revista Time en Europa y cuyo libro se aleja muchísimo de la película Bottle Shock). Película con la cual por lo demás Spurrier no estuvo de acuerdo con la versión que dio de la cata de Paris ni de su persona. De cierta manera hizo mofa de él cuando visitaba los viñedos de California, con terno en un auto muy alejado de la estética de Steve. También se nota una burla de sus conocimientos, quizás porque los productores de la película carecían de mínimos conocimientos enológicos. Pero lo que más le molestó es que la película se prestó burdamente con fines comerciales a promover una de las marcas ganadoras. En lo que si dejó muy bien a Steve es que a todos los lugares que visitó pagó todas las botellas de vinos que cató, algo que entonces y hoy muy pocos periodistas y críticos hacen cuando visitan viñedos.

Cualquier comentario a este blog será muy agradecido.

Pasemos a ver como Steven convidó y convenció a la crema y nata del mundo del mundo francés de los vinos a participar en el magno evento de la cata de Paris de 1976.